Quiero meditar pero, ¿por dónde empiezo?

El otro día hablaba con una alumna del centro que se sentía perdida con el tema de la meditación. Había intentado seguir una meditación guiada y el resumen de su experiencia era el siguiente: «me ha salido fatal no me he concentrado, no se por qué, me he dormido un rato, me he despistado otro, fatal, fatal…¿qué pasa en estos momentos?, ¿ha servido de algo?, ¿cómo se aprende a meditar?, ¿tengo que seguir intentando desconectar?».

Y su testimonio, trajo directamente a mi cabeza el comienzo de uno de mis libros favoritos sobre meditación «Biografía del silencio» de Pablo D`Ors: «Durante los primeros meses meditaba mal, muy mal; tener la espalda recta y las rodillas dobladas no me resultaba fácil y, por si esto fuera poco, respiraba con cierta agitación». Por cierto, no se me ocurre mejor libro para recomendarte si estás o quieres iniciarte en este camino.

Y es que nadie dijo que fuera fácil, cuando comienzas a meditar es normal sentirte perdido, frustrado, aburrido incluso asustado. Porque quedarse en silencio con uno mismo es mucho más difícil de lo que puedes imaginarte en un primer momento 😯.

Entonces, ¿Por qué hacerlo?

Te diré que muchos estudios han demostrado que la meditación cambia nuestro cerebro. Principalmente se producen dos tipos de cambios, los que afectan al funcionamiento del cerebro y los que afectan a su anatomía. Y lo mejor de todo, estos cambios se producen no solo cuando estamos meditando, también cuando no lo hacemos, es por esto que meditar beneficia a nuestra vida en general. Se genera mayor calma y atención interna, influimos en parámetros como la frecuencia cardíaca, la respiración o la presión arterial, aprendemos a controlar mejor nuestras emociones y al meditar silenciamos algunas zonas del cerebro que están relacionadas con la satisfacción vital, entre otros beneficios.

También debes saber que la práctica física de yoga (asana) es un ejercicio de meditación, pero en movimiento. Estar sobre tu esterilla escuchando tu respiración, la del compañero, los pensamientos que surgen a medida que te mueves, todo eso ya es meditación. Pero el objetivo principal de la práctica física de yoga es poner el cuerpo más fuerte y flexible, para después, sentarte a meditar en quietud.

¿Qué pasa cuando empiezo a meditar?

Los humanos somos seres pensados y si has dado ya tus primeros pasos en meditación seguro que lo has comprobado. Te sientas y empiezan a surgir los pensamientos: «Tengo que tener atención plena», «tengo que escuchar mi respiración, bien, lo escucho», «el cuerpo relajado, bueno sí, pero parece que me pica por aquí», «¿cuánto tiempo llevaré?, mejor no lo miro, venga vuelve a la respiración», y así constantemente.

Y está bien que el pensamiento surja pero no intencionalmente, porque si es así añades tus expectativas y eso provoca estrés y ansiedad, lo contrario a lo que buscas cuando te sientas a meditar. Dale la espalda a tus expectativas y simplemente siéntate a observar, a contemplar los pensamientos que surgen y ahí empezará tu meditación, empezarás a ser consciente. Algo tan simple como eso, sentarte a observar ya es eficaz para el cambio, cuanto más observas más aceptas 💜.

Posturas para meditar

Aquí la regla de oro es que debes estar cómodo pero no tanto como para dormirte 😴. Te propongo algunas opciones:

  • «Sillasana» 😝: Sentado en una silla con las manos sobre los muslos y la espalda erguida.
  • Sukhasana: Sentado en el suelo con las piernas cruzadas de forma cómoda.
  • Virasana: Sentado sobre los talones con un soporte entre los pies y el suelo.
  • Padmasana: Loto completo cruzando la pierna derecha y la izquierda por encima.

Consejo 👉 si escoges alguna de las opciones sentado en el suelo, te ayudará poner un soporte bajo los glúteos (cojín de meditación, bolster, manta doblada, bloque de yoga).

Te propongo empezar así

Saca lápiz y papel y haz una promesa de meditación concreta y realista:

  • Establece los días de la semana en los que vas a meditar.
  • La hora a la que lo vas a hacer, es recomendable que sea siempre la misma.
  • El tiempo que vas a dedicar.
  • Hazlo en grupo en nuestras clases semanales de Pranayama y Meditación.

Te aconsejo que empieces a construir de manera honrada para que no aparezca la frustración. Por ejemplo 👉 para comenzar está bien 3 días en semana y en torno a 10 min de meditación. Puedes anotarlo en un papel o buscar un compañero con el que compartir tu compromiso, prueba a hacer uno de los días meditación en grupo, si te apetece en nuestras clases semanales de meditación. Compartir la experiencia te hará más fácil establecer el hábito, aprender distintas técnicas y vencer los obstáculos que van apareciendo.

Para comenzar con tu promesa y cumplir con el primer día, te acompañamos con una de las meditaciones guiadas de nuestro estudio Emeyoga Online, titulada 20 respiraciones conscientes.

Busca tu rincón de meditación, dale al play y siéntate simplemente a observar. Si quieres compartir tu experiencia y sensaciones conmigo, ¡escríbeme! estaré encantada de escucharte.

Namasté.

Mireia.

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